Toronto, 24 de septiembre de 2026.- El primer ministro de Canadá, Mark Carney, reconoció que su gobierno tomó medidas para prepararse ante la posibilidad extrema de una acción militar de Estados Unidos, luego de las reiteradas declaraciones del presidente Donald Trump sobre convertir a Canadá en el llamado “estado número 51”. Carney señaló que considerar este tipo de escenarios forma parte de la gestión de riesgos, aunque aclaró que no se trata del escenario principal que contempla su gobierno. 

Las declaraciones fueron realizadas durante una entrevista con The New York Times, mientras Carney se encontraba en Nueva York para participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas. El mandatario canadiense evitó proporcionar detalles sobre las medidas o preparativos que habría considerado su gobierno ante una eventual agresión estadunidense. 

Carney explicó que, debido a la responsabilidad que implica ocupar el cargo de primer ministro, resulta necesario analizar incluso riesgos considerados extremos. En ese sentido, sostuvo que no sería responsable ignorar por completo una posibilidad de consecuencias potencialmente graves, aunque su gobierno no la considera un escenario base. 

El reconocimiento ocurre en un contexto de deterioro de las relaciones entre Canadá y Estados Unidos, países que durante décadas han mantenido una estrecha cooperación económica y militar. Las tensiones se han intensificado desde el regreso de Trump a la presidencia estadunidense, particularmente por sus declaraciones sobre la incorporación de Canadá a Estados Unidos y por las diferencias comerciales entre ambos gobiernos. 

Informaciones previas también habían señalado que las Fuerzas Armadas canadienses realizaron un ejercicio teórico sobre la respuesta ante una hipotética invasión estadunidense. De acuerdo con esos reportes, el análisis no constituía un plan militar operacional y contemplaba un escenario en el que Canadá enfrentaría una amplia desventaja de capacidades frente a las fuerzas estadunidenses. 

A pesar de las tensiones, Carney afirmó que mantiene comunicación frecuente con Trump y que ambos han conversado sobre la relación bilateral y las negociaciones comerciales. El primer ministro canadiense también ha impulsado una estrategia para reducir la dependencia de su país respecto de Estados Unidos y diversificar sus vínculos económicos, tecnológicos y de defensa con otros socios internacionales.