Veracruz, México; 7 de enero de 2026. El Gobierno de Brasil denunció ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) lo que consideró un precedente “extremadamente peligroso” tras la difusión de un supuesto plan para un secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, con apoyo de Estados Unidos. Durante una sesión del Consejo Permanente de la OEA, la delegación brasileña condenó la supuesta operación y subrayó que este tipo de acciones viola los principios de soberanía y no intervención que rigen las relaciones entre naciones soberanas.
En su intervención, el representante de Brasil ante la OEA expresó su profunda preocupación porque la circulación de informes sobre intentos de captura de mandatarios extranjeros puede generar inestabilidad en la región y sentar un precedente peligroso para la convivencia pacífica entre Estados. Señaló también la importancia de que los países miembros respeten los derechos internacionales y eviten maniobras que puedan interpretarse como injerencia en asuntos internos de otras naciones.
La denuncia brasileña se produjo en un contexto de tensiones diplomáticas entre Caracas y Washington, donde el Gobierno venezolano ha denunciado repetidamente acciones hostiles e intervencionistas por parte de Estados Unidos. El debate en la OEA reflejó las diferencias entre los Estados miembros sobre las estrategias de resolución de conflictos y la necesidad de fortalecer los mecanismos multilaterales para proteger la soberanía de los países de la región sin recurrir a actos que puedan escalar en confrontaciones.