Ciudad de México; 6 de enero de 2026. La Casa Blanca confirmó que la operación militar estadounidense para capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro en Caracas el pasado sábado derivó en una “furiosa batalla” con los guardias cubanos que lo protegían, en la que las fuerzas especiales de Estados Unidos enfrentaron fuego directo de agentes armados de Cuba mientras ejecutaban el asalto, según declaraciones de un alto funcionario en entrevistas con medios internacionales. 

De acuerdo con ese funcionario, la confrontación fue intensa y las tropas estadounidenses se enfrentaron directamente a la guardia cubana, provocando un elevado número de bajas entre los escoltas que, según Washington, estaban encargados de la protección de Maduro, aunque insistió en que las fuerzas estadounidenses sufrieron bajas mínimas y que todos sus heridos se encuentran en condición estable. 

Cuba, por su parte, confirmó oficialmente la muerte de 32 ciudadanos que cumplían labores de seguridad en Venezuela durante la operación, decreto de duelo nacional y calificó la acción como un ataque que costó la vida a sus efectivos, mientras las autoridades de La Habana exaltaron la “actuación heroica” de quienes fallecieron tratando de salvar al mandatario venezolano. 

La batalla y la captura de Maduro han generado una amplia reacción internacional, con condenas de gobiernos y organizaciones que consideran la intervención estadounidense como una violación al derecho internacional y a la soberanía venezolana, y con intensos debates sobre las repercusiones políticas y militares de la operación en la región.