Bruselas, 2 de septiembre de 2026.— El alcalde de Lovaina, Mohamed Ridouani, prohibió que el Union Saint-Gilloise dispute en el estadio Den Dreef su partido de la Liga Europa contra el Hapoel Beer-Sheva de Israel, al considerar que el encuentro podría generar riesgos para el orden público. El duelo está programado para el 22 de octubre y forma parte de los compromisos que el conjunto bruselense tiene previstos como local en la competencia europea.
El Union Saint-Gilloise había elegido el estadio del OH Leuven para disputar sus encuentros como local debido a que su recinto habitual no cumple con los requisitos establecidos por la UEFA. En esa sede también están contemplados partidos contra la Real Sociedad, el Lech Poznan y el Celtic de Glasgow, aunque la prohibición del alcalde se limita al enfrentamiento contra el conjunto israelí.
Ridouani comunicó su decisión durante una sesión del concejo municipal y explicó que Lovaina mantiene abiertas sus puertas al Union Saint-Gilloise, pero no para recibir al Hapoel Beer-Sheva. El alcalde, integrante del partido socialista flamenco Vooruit, también descartó la posibilidad de que el encuentro se dispute a puerta cerrada, al considerar que las protestas y las posibles tensiones podrían trasladarse a los alrededores del estadio.
El funcionario recordó que Lovaina ya había rechazado anteriormente albergar partidos de la selección de Bélgica contra Israel por motivos similares. La decisión se produce en un contexto de tensiones derivadas de la situación en Medio Oriente y de las protestas que se han registrado en distintos países europeos en torno a la participación de equipos israelíes en competencias deportivas.
El antecedente más reciente ocurrió cuando Bélgica e Israel tuvieron que disputar un encuentro de la Liga de Naciones sin público en la ciudad húngara de Debrecen, después de que Bruselas y otras localidades belgas declinaran organizar el partido debido a preocupaciones de seguridad relacionadas con las tensiones geopolíticas.
La decisión de Lovaina coloca nuevamente el conflicto político internacional y las medidas de seguridad en el centro de una competencia deportiva europea, mientras el Union Saint-Gilloise deberá encontrar una sede alternativa para recibir al Hapoel Beer-Sheva en su compromiso de la Liga Europa.