San Cristóbal de Las Casas, Chiapas; 1 de febrero de 2026. El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba) afirmó que los Acuerdos de San Andrés sobre Derechos y Cultura Indígena, firmados el 16 de febrero de 1996 entre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el gobierno federal, representan un hito histórico en la lucha por la autonomía y los derechos de los pueblos originarios en México, pese a que su contenido no ha sido plenamente cumplido por el Estado mexicano. Los acuerdos buscaban reconocer la libre determinación, la autonomía y derechos colectivos de las comunidades indígenas, aunque su incumplimiento ha marcado una brecha entre el discurso oficial y las demandas históricas de esos pueblos.
Durante un foro denominado Tres décadas de lucha por una paz forjada en la rebeldía, integrantes del Frayba destacaron que, a treinta años de su firma, los Acuerdos de San Andrés siguen siendo un referente ético y político para los movimientos indígenas, quienes han optado por ejercer la autonomía en la práctica y mantener viva la esperanza y los principios que inspiraron el pacto original. Señalaron también que el incumplimiento del Estado ha llevado a procesos de organización comunitaria y resistencia que trascienden lo meramente formal, convirtiéndose en parte de un proyecto de dignidad y defensa territorial.
La directora del Frayba, Dora Lilia Roblero, advirtió sobre la persistencia de agresiones estructurales, incluidos desplazamientos forzados, despojos territoriales, ataques a defensores comunitarios y una creciente militarización en zonas de autonomía zapatista, lo que —dijo— evidencia la necesidad de sostener la memoria histórica y la organización colectiva en defensa de los derechos indígenas. En ese sentido, subrayó que la articulación con otros procesos sociales y religiosos no es solo una estrategia política, sino una apuesta ética para enfrentar un contexto marcado por la violencia y la resistencia de los pueblos originarios.